Google y Dios: Divinizar y personalizar a Google en la era digital
Hoy es viernes y nos permitimos publicar esta entrada para invitarlos a reflexionar un poco acerca de Internet y Google. Hace algún tiempo, debido a un hecho circunstancial de mi vida, cotidiano diría, me decidí a escribir un artículo comentando las influencias de Google Internet en nuestra vida diaria y esa percepción que tiene la gente de relacionar inmediatamente Internet con Google. Todo surgió de un comentario que hizo mi hermano al realizar una búsqueda en Google y ploclamar la tan escuchada frase “¡Google es Dios!”. Ese artículo quedó a las buenas de Google Dios y hoy quiero reeditarlo para ver cómo a través del tiempo aquello que escribí continúa siendo moneda corriente.
La anécdota de la que surgió la reflexión
En el momento que oí a mi hermano divinizando a Google, por primera vez me detuve a pensarlo y a avanzar un poco más profundo en lo que parecía un simple comentario que solemos escuchar seguido. Mi hermano (hoy tiene 23 años) realizó un par de búsquedas en Google para encontrar información relacionada con períodos históricos del arte y luego de unos segundos, proclamo la bendita frase.
Por primera vez, en ese momento me detuve en lo dicho y lo intente profundizar. En un primer momento empece a pensarlo, quizá, porque yo convivo por cuestiones laborales con Google, pero por otro lado, por simple devenir de las ideas, me di cuenta que las demás personas también conviven con Google a diario y los resultados de esta convivencia permiten tanto para mi como para los demás percibir ciertas cuestiones fundamentales de la vida desde una perspectiva nueva y muy diferente desde la llegada de Internet.
Mis padres tienen fuertes creencias religiosas (católicas) y son practicantes de su fé. Mi hermano fue educado en esta creencia y hasta los 18 años participó de los sacramentos religioso. A diferencia mía, mi hermano creció en un mundo con Internet y al igual que el hábito de ir a misa también tenía el hábito de usar Internet. Digo hábito porque ninguna de las 2 cosas son hechos extraordinarios en su vida, sino costumbres cotidianas.
Luego de los 18 años, cuando terminó su educación secundaria, mi hermano se fue a estudiar y trabajar a otra ciudad y, aunque su fé en un Dios católico no desapareció, su práctica religiosa se diluyó. No así su hábito a Internet.
Es clara la influencia de mis padres para que las prácticas de fé de mi hermano fueran cotidianas mientras él vivió con ellos. Lo que ahora me pregunto es ¿hasta qué punto pueden influir sus usos habituales de Google Internet en su forma de percibir las cosas? ¿Es posible cuestionarnos la “existencia” de un futuro Dios digital?
Google tiene millones de creyentes usuarios y cada día nuevos usuarios acceden a sus servicios. Por otro lado, las religiones no solo pierden usuarios creyentes sino que las nuevas generaciones no tienen fé en lo que ellas le ofrecen. Ojo, no equiparo una cosa con otra en términos iguales sino en el punto en que ambos influeyen en la percepción de los hechos habituales y cotidianos de la vida.
Yo creo que en la perspectiva que nos ofrece uno y otro está la cuestión. Creo que hoy las cosas se centran en la practicidad y la efectividad inmediata que muchas veces lleva a la falta de reflexión. Y, obviamente, la sociedad de hoy parece necesitar más de la efectividad que de la reflexión. Por eso creo que el problema fundamental no es la pérdida de fé, sino su ausencia. Y por eso me pregunto, ¿en qué creerán los que hoy no creen? ¿en qué creerán las generaciones venideras que no creen en dioses tradicionales o no tienen percepciones de lo cotidiano desde una perspectiva religiosa? Me resuenan nuevamente las palabras de mi hermano: ¡Google es Dios!
La fé, como creencia, es incuestionable; pero todo aquello relacionado con las prácticas de la fé (que de alguna manera definen a la fé) es algo sobre lo que podemos reflexionar… Y, como dicen, el hábito hace al monje. Y hoy, el hábito es Google.
Comparación entre religión y Google
En aquella pubicación de las que les hablé al inicio, hice una simple comparación entre la religión y Google y aquellos conceptos parecen perdurar a través del tiempo:
>> Religiones hay muchas, pero Dios solo hay uno. Buscadores hay muchos, pero Google solo hay uno.
>> Las religiones tienen sus mandamientos. Google sus Políticas de privacidad.
>> Las cualidades de Dios son omnipotencia (poder), omnisciencia (conocimiento) y omnipresencia (está en todos lados). ¿No te parece que estas cualidades se pueden aplicar a Google? ¿Qué pensás?: ¿Google tiene un poder muy grande? ¿Google tiene conocimiento de todas las cosas? ¿Google tiene presencia en todas partes al mismo tiempo? Comentario: A pesar de lo anterior, como la mayoría de las religiones occidentales, Google ha tenido problemas para ser popular en algunos países de oriente como China (donde predomina el buscador Baidu) o Japón (donde el más popular es Yahoo!).
>> Las religiones tienen sus evangelistas. ¿Quién no conoce a Matt Cutts? ¿Quién no tiene un conocido “fanático” de Google?
>> Las religiones tienen sus propios santos. Google tiene santos de nuestra devoción (o no): Google Maps, Youtube, Gmail, Analytics, Picassa… ¿Y otros en proceso de canonización?… ¿Android? ¿Chrome?
¿Qué pensás en relación con esto? ¿Cuál es tu opinión? Buen fin de semana para todos.
